viernes, 13 de enero de 2017

Altamira: la real academia del arte cuaternario

La real academia del arte cuaternario: así llamó a las cuevas de Altamira el pintor inglés Henry Moore haciendo referencia a la importancia de las pinturas rupestres que contiene.

Situado en la región de Cantabria, este conjunto pictórico, uno de los más relevantes del arte del cuaternario dentro del estilo franco cantábrico, debe su descubrimiento a la casualidad. Casualidad que llevó a un perrillo de caza a quedar atrapado entre los matorrales que cubrían la entrada. Su dueño, Modesto Cubillas, allá por el año 1868, observó que lo que pensaba que no era más que una madriguera se abría en profundidad hacia una cavidad más grande.

Puso en conocimiento de su patrón, un conocido terrateniente local y paleontólogo aficionado llamado Marcelino Sanz de Sautuola su hallazgo. Este hizo una primera aproximación para volver diez años después con la intención de investigar más a conciencia. Em 1879 se produce por parte de la pequeña María, hija de Sanz de Sautuola, el encuentro con la cueva de los bisontes y su magnífica bóveda.

Un descubrimiento de esa magnitud no podía quedar oculto y Sanz de Sautuola lo puso en conocimiento de la comunidad científica quienes, sobre todo por parte de los especialistas franceses, se mostraron altamente escépticos.Llegaron a afirmar que las pinturas habían sido realizadas por el mismo Marcelino, ya que contradecían las teorías evolucionistas: era imposible en individuos tan primitivos tamaña perfección artística.

Finalmente, la aparición de las pinturas de La Mouthe, en Francia, de similares características a las de Altamira llevó a que los principales detractores, entre los que se encontraba Emile Cartailhac, reconocieran su error y se retractaran. Altamira es desde entonces uno de los santuarios de las pinturas rupestres, designada patrimonio de la humanidad en 1985.

El conjunto rupestres está situado en un promontorio y contiene aproximadamente ciento cincuenta pictogrifos en sus diversos habitáculos que se extienden en longitud unos 270 metros. El conjunto que más resalta es, por supuesto, la llamada sala de los polícromos, que nos muestra un techo de unos 120 metros cuadrados en los que apreciamos un conjunto de animales, sobresaliendo los bisontes, caballos y algún cérvido, en un estilo naturalista que asombra dada la antiguedad de las pinturas. Acompañan a estas figuras otras antropomórficas, más esquemáticas , y líneas tectiformes.

Las figuras no forman escenas, ya que aparecen yuxtapuestas en ocasiones, sin que la perspectiva  tenga ningún interés para el artista. Este aprovecha las hendiduras, las grietas y los resaltes para proporcionar volumen a los muslos, vientre y costados, para colorear después utilizando pigmentos minerales como el negro de manganeso o carbón vegetal, y el rojo con óxido de hierro. También llegan a utilizar la sangre en ocasiones como pigmento, aglutinándolo con grasa. Como pinceles los dedos, cañas, o escobillas hechas con hojas de pino.

No cabe duda de que el artista o los artistas de Altamira habían adquirido una gran destreza en el dibujo y en la reproducción de la naturaleza. Pero la incógnita que permanece después de tantos miles de años es cuál fue la intención de llevar a cabo estas pinturas.

Durante mucho tiempo la teoría de la magia simpática es la que pervivió, sobre todo por similitud con culturas primitivas actuales. A través de esta teoría se afirma que estas repoducciones sirven para atraer la caza.

Pero actualmente se barajan otras interpretaciones más de caracter espiritual o chamanista, pedagógica (para iniciar a los cazadores) o simplemente del arte por el arte.

Sea cual fuera la razón, no cabe duda que Altamira es el ejemplo de que la sensibilidad artística es intemporal.




«MIRA, PAPÁ, BUEYES»





Sus ojos infantiles acostumbrados a recorrer los bosques, los verdes prados, en ocasiones el azul de mar, parpadearon para adecuarse a la oscuridad.

Como un rumor, mezclado con el viento, la voz de su padre se perdía en el exterior. Su joven corazón latía con fuerza mientras se adentraba en esa extraña cueva que años antes Modesto había descubierto siguiendo el rastro de su perro atrapado.

La luz del día cada vez  adelgazaba más a medida que se introducía en las entrañas de la tierra, de ese lugar llamado Altamira, como si fuera el bocado de un gran monstruo, como una pequeña Jonás.

Entonces, sin saber por qué, se desvió a una oquedad que se abría a su izquierda. Volvió a parpadear rápidamente, pero esta vez de asombro. Al levantar la vista al cielorraso de la cueva una explosión de formas se le vinieron a los ojos. Grandes animales cabeza arriba y cabeza abajo parecían recorrer el techo en una estampida sin final. Apenas se podían vislumbrar, pero se percibían ciertos rastros de color: amarillos, ocres, rojos.

El aire contenido por la emoción y el temor de la niña surgió en forma de fuerte suspiro cuando oyó la voz de Marcelino Sanz de Suntuola, su padre, llamarla:

—María, María… ¿Qué haces? ¿Dónde te has metido?

La niña corrió hacia la salida gritando a los cuatro vientos,  con todas las fuerzas de las que era capaz, aquello que había visto y que se habría de convertir en uno de los hallazgos históricos y artísticos más grandes de la Humanidad.

—Mira, papá, bueyes, hay bueyes…

Artículo y relato Elena Muñoz


domingo, 25 de diciembre de 2016

Entrevista a Papá Noel



Realizada en el Café literario infantil de Covibar el día 23 de diciembre de 2016


ENTREVISTADORA: buenas tardes a todos. Hoy víspera de Nochebuena tenemos el placer, el inmenso placer de contar con la presencia de uno de los personajes más fabulosos de la Navidad. Se trata de Papá Noel, que la noche del 24 de diciembre visitará las casas de los niños y niñas llevándoles los regalos pedidos.
Buenas tardes, papá Noél. ¿Qué tal el viaje desde  Laponia, que es dónde vive?

PAPÁ NOEL: ¡Oh, oh, oh! Estupendo. Allí se ha quedado la mi esposa ultimando con los elfos los regalos, haciendo paquetes y preparando mi trineo. Esta noche volveré y mañana a repartirlos por el mundo.

ENTREVISTADORA: una pregunta que seguramente se hacen los niños y mayores es cómo sabe los qué han sido buenos y cuáles no.

PAPÁ NOÉL: bueno, tengo un telescopio capaz de ver a todos los niños del mundo, además de la ayuda de otros seres mágicos que vigilan el comportamiento de los niños. Así, si un niño se ha comportado mal,  quien lo vendría a visitar será la Carbonilla, un hada que regala carbón.

ENTREVISTADORA: por favor, Papá Noel, explícanos cómo se hace para poder repartir todos los juguetes.

PAPÁ NOEL: primero tenemos un buzón enorme donde están las cartas de todos los niños y niñas del mundo. Los duendes además pasan todo el año visitando las casas para saber cómo son los pequeños y que es lo que quieren. Mientras tanto otros duendes trabajan en  las máquinas de hacer regalos , y con mucha ilusión y mucho cuidado hacen todos y cada uno de los juguetes. Finalmente, otro grupo de duendes con las cartas y con la información que tienen  de los niños y niñas clasifican los juguetes, seleccionando los que correspondían a cada uno de los pequeños. Bueno, algo parecido a la película que acabamos de ver… ¡Oh,oh,oh!!

ENTREVISTADORA: y cuando ya están clasificados se montan en el trineo. Pero parece imposible que tantos juguetes quepan en un solo saco…

PAPÁ NOEL: ¡Oh, oh, oh!!... Es que es un saco mágico en el que van apareciendo todos los juguetes según se van repartiendo a cada niño. También, por supuesto, los regalos para los mayores. Cuando ya he entregado algunos, se vuelve a llenar.

ENTREVISTADORA: y es ahora cuando los animales tan queridos por los niños, que son los renos, empiezan su trabajo…

PAPÁ NOEL: ¡Oh, oh, oh!!...  Sí, mis queridos  nueve renos llamados- voy a leerlo para no olvidarme de ninguno- Donner (Trueno), Blitzen  ( Rayo), Vixen (Bromista), Cupid (Cupido), Comet (Veloz), Dasher (Alegre), Dancer (Bailarín, o Danzarín), i0k Prancer , (Saltarín o Pompón); y mi querido reno con la nariz roja llamado Rudolph (Rodolfo). Son muy fuertes y capaces de recorrer el mundo en una noche…El resto dela año viven tranquilos en Laponia, paseando por los bosques y comiendo rica hierba.

ENTREVISTADORA: creo que una de las preguntas que también se hacen muchas personas es qué tal se lleva con los Tres Reyes Magos.

PAPÁ NOEL: ¡Oh, oh, oh!!...  Fenomenal. Se puede decir que somos compañeros de trabajo, porque al fin y al cabo los cuatro nos dedicamos a la maravillosa tarea de llevar regalos a los niños y las niñas. Ellos al final  de las Navidades y yo al comienzo. Trabajar haciendo felices a la gente me une mucho a Gaspar, Melchor y Baltasar.

ENTREVISTADORA: para terminar, ¿querría decir algo más?

PAPÁ NOEL: pues sí. Me gustará dar la vuelta a la situación y leer una carta que escrito a los niños y las niñas para esta ocasión.
            Queridos niños y niñas.
            Dentro de unas horas visitaré los hogares de aquellos que me han escrito una carta e intentaré llevar aquello que me habéis pedido.
            Sé que os hacen mucha ilusión los juguetes y que estáis deseando que llegue el día de Navidad para abrir los paquetes.
            Pero lo que quiero deciros es que la felicidad no se halla envuelta en papel de regalo. La felicidad nos la trae el ser buenos, el querer a los padres, a los abuelos, a los amigos.
También debemos de  acordarnos de los niños y las niñas a quienes intento también llegar, pero que necesitan de ayuda todos los días y no solo una noche.para ellos el mejor regalo se llama SOLIDARIDAD.
Aprovechad lo que los profesores os enseñan. Sé, porque soy Papá Noel, que no hay mejor regalo que el aprender para que cuando seáis mayores podáis ser vosotros los maestros.
Sed buenos siempre…En un buen corazón siempre es Navidad. Oh, Oh, oh…


viernes, 16 de diciembre de 2016

Leer un cuadro: El juicio universal de Miguel Ángel

Veinticinco años después de acometer su obra pictórica más universal, la bóveda de la capilla Sixtina,  Miguel Ángel Buonarotti, uno de los artistas más reconocido de la Historia del arte, lleva a cabo, bajo el papado de Pablo III, el fresco que cierra el altar de dicha capilla.Estamos ante un fresco de 13,70m x12,20m y que representa el Fin de los días, la venida de Cristo para juzgar a los vivos y a los muertos.

Inspirada en las fuentes literarias del Apocalipsis de San Juan, La divina comedia de Dante y las visiones del profeta Ezequiel, el pintor florentino nos presenta la figura de un Hijo del hombre terrible, iracundo, que desde las alturas hace temblar dentro de la más pura "terribilitá" michelangelesca: un juez implacable. Para su realización tuvieron que desaparecer unos frescos de Peruggino.

La magnífica habilidad escultórica de Miguel Ángel se traslada al pincel, que parece más esculpir que pintar esas más de cuatrocientas figuras colosales que rodean el tema central de la composición. Esta está formada por Jesucristo en toda su grandeza. Junto a él su madre, María, que parece apartar el rostro para no ver la cólera de su divino hijo. A sus pies dos mártires: Lorenzo, portando las parrillas de su martirio,  y Bartolomé, del  que pende una piel en la que el pintor se autorretrató. Sobre ellos los ángeles portando los símbolos de la pasión. Bajo ellos los ángeles trompeteros despertándo a los muertos. Alrededor santos, mártires, justos y pecadores en un vórtice de ascenso a la Gloria o de descenso a los Infiernos.Las figuras se retuercen en escorzos que son precursores del manierismo y el barroco. Se crea así una sensación de movimiento increíble en una composición con absolutamente falta de perspectiva, unida a la potencia del dibujo y del color, que eleva la emoción hasta alturas insospechadas.

En la parte inferior se sitúa la zona terrenal, en la que podemos observar la resurreción de los muertos (a la izquierda) y la entrada al Hades, cuya puerta vigila Minos, que muestra el rostro de Baggio di Cessana, maestro de ceremonias. Este retrato fue en su momento una venganza del pintor hacia este personaje de la corte papal que le reprochó su falta de decoro al pintar tanta figura desnuda. Cuentan que cuando Di Cessana le rogo al papa que le obligara a Miguel Ángel a modificar ese rostro, Pablo III contestó: "lo siento, hijo mío, si fuera del Purgatorio te podría sacar el papa, perodel Infierno no te saca nadie".

Pero estas quejas de falta de decencia no cayeron en saco roto. En 1564 se encarga a Volterra que cubra las partes obscenas de las figuras. Esto le acarreó al artista el sobrenombre de "bragettone". En 1994 terminaría la restauración volviéndolo a su estado original.

Miguel Ángel siempre se tuvo por un escultor, no por un pintor. Sin embargo en este espacio vaticano quedaron para el disfrute de los amantes del arte dos de sus obras más maravillosas

EL JUEZ IMPLACABLE



Me miras a mí, Cristo iracundo, con el brazo elevado en la justicia de aquel que viene a juzgar no desde la piedad, sino de la venganza contra quienes no supieron o no quisieron seguirte.

Tiembla mi pluma al describir el día en que sea tu venida. Como un rayo entre las nubes te veo, igual que un dios de aquellos pintados en frisos paganos. Tu madre a tu lado te implora, quizá, piedad para los impíos.

Mis oídos se ensordecen por el clamor de las trompetas, por la oración de los bienaventurados, por el llanto de aquellos condenados al Averno.

Veo el fin de los tiempos, veo el fin de los hombres. Mis ojos se arrasan con las lágrimas  acumuladas tras tanto tiempo de tu ausencia y porque te veo ahora tan lejos, tan terrible.

A pesar de mi ánimo convulso sigo escribiendo: “Vi un trono espléndido muy grande y al que se sentaba en él. Su aspecto hizo desaparecer el cielo y la tierra sin dejar huellas. Los muertos, grandes y chicos, estaban al pie del trono (…)” (Ap. 20, 11-14).

Tú vuelves a mí, visión terrible,  inmisericorde, abriendo el Libro de la Vida en la que están escritas todas las historias.

A ti, que me llamaste hermano, a ti,  que me encomendaste a tu madre al pie de tu muerte, ruego que cuando llegue ese día que ahora se me aparece, me lleves a tu lado, al de los justos,  llamándome por mi nombre: Juan, conocido como el evangelista.

Artículo y relato: Elena Muñoz





martes, 6 de diciembre de 2016

Lo que quisiera saber de Eduardo Mendoza y no se atreve a preguntar


 Para conocer un poco mejor a nuestro flamante premio Cervantes 2016 y poder opinar en tertulias de sesudos críticos y sapientes literarios


Eduardo Mendoza Garriga. (Barcelona, 11 de enero de 1943). Autor teatral, novelista, abogado y traductor.

Se licencia en Derecho en la Universidad Autónoma de Barcelona, y reside en Nueva York desde 1973 hasta 1982 donde trabaja como traductor en la ONU. Durante su estancia en Nueva York debuta con La verdad sobre el caso Savolta (1975) obteniendo el Premio de la Crítica en 1976, que junto con El misterio de la cripta embrujada (1979) se lleva a la gran pantalla.

Posteriormente se publica El laberinto de las aceitunas, Campo de la verdad, ambos en 1982. De esta fecha también son Los soldados de plomo, llevada al cine por José Sacristán y en 1986 publica La ciudad de los prodigios, que la llevaría a la gran pantalla Mario Camus en 1999.

En 1986, junto a Miguel Narros, versiona y traduce El sueño de una noche de verano de William Shakespeare. Por La ciudad de los prodigios, obtiene diversos premios: Premio Grinzane Cavour (1988, Italia); Premio Ciutat de Barcelona; Nominación de libro del año en Francia (revista literaria Lire); y finalista del Premio Nacional de Literatura. En 1989 publica La isla inaudita, y en 1990 estrenó su primera obra de teatro, Restauració.

En 1991, publica Sin noticias de Gurb y en 1992 junto a los escritores Félix de Azúa, Manuel Vázquez Montalbán, Juan Marsé, Andreu Martín, Jesús Ferrero, Javier Fernández de Castro y Francisco González Ledesma, escriben una novela colectiva detectivesca: El enigma Icaria, editada por entregas en La Vanguardia.

En 1993, recibe el Premio Literario Elle por su obra El año del Diluvio y en 1996, publica Una comedia ligera, elegida como Mejor Libro Extranjero (1998, Francia). En el 2001 edita La aventura del tocador de señoras, por la que recibe el Premio del Gremio de Libreros de Madrid y publica el ensayo Pío Baroja.
En el 2002, publica El último trayecto de Horacio Dos, y en 2004 estrena la obra teatral Greus qüestions (Graves cuestiones) en el Festival de Temporada Alta de Gerona. No vuelve a publicar hasta 2006 con otra obra de teatro Glòria y otra novela Mauricio o las elecciones primarias, que obtiene el Premio de Novela de la Fundación José Manuel Lara Hernández. En este año, Llátzer Moix publica Mundo Mendoza sobre el autor.

Los próximos años son fructíferos: ¿Quién se acuerda de Armando Palacio Valdés? (2007), El asombroso viaje de Pomponio Flato (2008) y en el 2009, Tres vidas de santos dónde debuta en el género de relato e incluye los cuentos La ballena, El malentendido y El final de Dubslav. El novelista, bajo el seudónimo de Ricardo Medina, ganó el 15 de octubre de 2010 la LIX edición del Premio Planeta de Novela, con Riña de gatos. Madrid, 1936.

En 2015 ha sido galardonado con el premio checo Fanz Kafka, concedido por su trayectoria literaria y en el que han destacado especialmente su obra La verdad sobre el caso Savolta.

 El 30 de noviembre de 2016 se le concede el Premio Cervantes 2016.

(Fuente Instituto Cervantes)

jueves, 10 de noviembre de 2016

Leer un cuadro: El columpio de J.H. Fragonard

Cuando Fragonard, entonces un niño de seis años, llega a París, la Ciudad de la luz se está convirtiendo en el centro del universo social y artístico del mundo, en detrimento de Roma, que lo ha ostentado en el siglo anterior.

Nuestro pintor estudiará allí con dos grandes maestros: Boucher y Chardin, y alcanzará su madurez en un periodo artístico, el Rococó, conocido por su caracter lúdico, brillante, frívolo y sensual en contraposición al Barroco. Es un arte mundano, sin influencias religiosas y muy relacionado con la decoración de muebles, tejidos, adornos.

Desde el punto de vista artístico supone asumir el concepto enunciado por el filósofo alemán Alexander Baumarten de "el arte por el arte", sin ningún pronunciamiento moral. No hay más objetivo que el de la estimulación de los sentidos.

No solo en el arte sino también en la literatura se relaciona este estilo con lo libertino y con el hedonismo que tiene su pistoletazo de salida en la novela de Choderlos de Lanclos Las amistades peligrosas. Asimismo, al hablar de estos temas se nos vienen a la cabeza dos personajes de este siglo XVIII: Giacomo Casanova y el marqués de Sade, representantes genuinos del libertinismo, cuyo lema sería la no demostración de un amor sincero y,  simplemente,  la búsqueda del placer.

El cuadro que hoy comentamos pertenece al la Colección Wallace de Londres. Es de pequeño formato, de los denominados cuadros de gabinete, realizado con la técnica del óleo sobre tabla. Se puede decir que es uno de los símbolos de la época por su sensualidad.

La escena, dentro de una perspectiva muy acotada, nos presenta tres presonajes: una joven que en un columpio centra la atención, recalcada por el foco de luz que viene de la izquierda. Tras ella, en la penumbra, un anciano tira de las cuerdas para mover el útil del juego. Escondido tras la floresta un joven observa lo que las faldas acampanada de la muchacha enseña.

Lo que el pintor nos está mostrando es la fábula, la metáfora de un adulterio.Severamente criticado por las clases populares, el engaño en el matrimonio era, sin embargo, algo aceptado por las clases altas, ya que la uniones conyugales que producían generalmente por interés. Una vez asegurada la descendencia cada uno de los esposos  podían hacer de su capa un sayo, siempre con discrección.

Se puede decir, por tanto, que este pequeño cuadro refleja las costumbres libertinas de una clase social que poco sospechaba su sangrienta caida treinta años después, el 14 de julio de 1789, tras la toma de la Bastilla.



EL COLUMPIO

Damas y caballeros que mis palabras leéis
aprended qué es lo que pasa
a aquellos que no el amor
y sólo el dinero casa.

Vuela el lindo zapatito
vuela el columpio hacia el cielo,
entre  la verde árboleda
vuela el deseo ligero.

Ojos pícaros que observan
ocultos entre las flores
lo que esconden las enaguas
del amor de sus amores.

Más trabajando afanoso
para que el columpio suba
el esposo tira y tira,
ajeno a su desventura.

Pues él procura el sustento,
prestigio, honor y la fama
a su esposa, mientras esta
se mete en ajena cama.

Este cuadro hace veraz
ese refrán tan temido:
“el último en enterarse
suele ser siempre el marido”.

Elena Muñoz


miércoles, 2 de noviembre de 2016

Cinco años tomando Café... Literario

Decimos siempre que no son buenos tiempos para a cultura. Por eso el que un evento como el Café literario de Covibar, que viene celebrándose en el municipio madrieño de Rivas Vaciamadrid los últimos viernes de cada mes,  haya cumplido un lustro de vida es para felicitarnos.

Nacido en 2011 con el fin de convertirse en un lugar de encuentro literario, ha ido evolucionando a lo largo de estos años hasta llegar a ser, en palabras de sus fieles seguidores, un cabaret cultural, dedicado a la divulgación y al encuentro de las artes.

Por eso, el pasado día 28 de octubre se dieron cita no solo la literatura en las voces de Antonio Daganzo (orgulloso Premio de la crítica de Madrid de Poesía), Emilio González Martínez, María Iglesias, Margarita Mayordomo, Alberto Ávila, Ana María Reyes  y Ricardo Virtanen, sino también el dúo musical Exit y el grupo teatral Unicornio.Se pudo igualmentedisfrutar de los diseños de Lady Elisabeth.

La presentación corrió a cargo de Elena Muñoz  y Fernando López, en colaboración con Manuel Hernández.

El numeroso público pudo reír , llorar y emocionarse con un elenco de artistas y escritores que hicieron de esta noche cultural un gran éxito.










jueves, 20 de octubre de 2016

Cine: Un monstruo viene a verme



Desde que pudimos encontrarnos con Juan Antonio Bayona en El orfanato o en la epopeya infantil que supone Lo imposible,  la infancia como protagonista parece una constante en este joven director.

En Un  monstruo viene a verme de nuevo nos presenta la historia de un niño que ha de afrontar sus miedos de preadolescente ante la situación vital más dramática que se le puede presentar a  un ser humano en su crecimiento: la grave enfermedad de una madre.

Basada en una novela del escritor Patrick Ness  (A monster call's) Bayona nos traslada a un periplo entre la realidad y la fantasía en el que el protagonista, rodeado de crueldad e indiferencia, debe llegar a encontrar el sentido de su propia situación. Pero no lo hará solo, sino de la mano de su  maestro yedai, un milenario árbol,  que irá cobrando vida durante varias noches y que a través de sus historias nos llevará al desenlace.

Bajo nuestro punto de vista la película tiene unos claros ecos dickensianos, tanto de Oliver Twist niño maltratado, despreciado e incomprendido),  como de Cuento de Navidad, incluso en el uso del número tres (tres historias, tres noches).

La narración es correcta, alternando entre el proceso vital  de Connor, el niño,  y las historias ejemplarizantes del monstruo. Los efectos especiales, en un ambiente  gótico, son de una estética impecable, de gran belleza. El monstruo, en otra reminiscencia evocadora de relatos inspiradores,  recuerda  a un ent de la saga de El señor de los anillos, incluso en el doblaje, perdiendo en castellano la voz original del actor Liam Neeson.

Dicho todo lo anterior, la sensación al terminar la proyección es que algo le falta o tal vez le sobra. Los recursos dramáticos son absolutamente previsibles y fáciles. El niño protagonista, Lewis MacDougall está alguna veces sobreactuado (vaya por delante la dificultad de trabajar con niños); la resolución de los conflictos demasiado rápidos y as situaciones dramáticas muy fáciles: quién se resiste a situaciones de maltrato de un niño o de enfermedad de una madre. Es una pena que no se saque más partido de la magnífica actriz que es Sigourney Weaver. Solo el final lo separa de una película que sería adecuada a un público mayoritariamente infantil .

En definitiva, una película entretenida, no mucho más, para una tarde lluviosa de otoño.