domingo, 25 de enero de 2015

Chema Hernández y El murmullo de las olas

Chema Hernández es miembro fundador de Letras Vivas. El más discreto y desconocido de los que formamos parte de la asociación. Hoy queremos acercaros a su literatura y, para ello, compartimos el relato con el que participó en el Certamen de Micros de Cine de Escritores de Rivas en 2012, El murmullo de las olas:

Se introdujo en el mar a la carrera. Los escasos bañistas lo miraron asombrados. Era pleno mes de diciembre, y las nubes negras inundándolo todo no presagiaban nada bueno. No le importó. Apenas tuvo tiempo de quitarse los zapatos en su desesperada carrera por olvidar  el mundo y sumergirse en tierra de sirenas. Cuando el agua le llegó hasta la cintura,  paró al fin. Cerrando los ojos, se dejó mecer por el vaivén del océano. La voz del socorrista se perdía en la pared de olas que danzaban a su alrededor, preguntándole su identidad. Agustín Requena no dijo una palabra. Cansado de su vida de actor, de sus papeles imposibles, de un universo de cartón que no le decía nada, había terminado por huir a su hogar, Galicia, para encontrarse con el mar. Allí el Atlántico terminó por rodearlo, mecerlo, reconocerlo. Le susurró con el viento su verdadero nombre, al oído, como se cuentan los secretos. Agustín sonrió feliz. Finalmente recuperaba su esencia, antes de que la fama terminara por devorarlo. Abrió los labios para pronunciar su propio nombre. Las olas lo tragaron, arrastrándolo mar adentro, allá donde las estrellas son siempre mar y las sirenas cantan leyendas.


lunes, 12 de enero de 2015

Don Juan Tenorio: el desprecio por los demás

Si reunimos en la puerta del Teatro Pavón actores de la compañía Unicornio Teatro y miembros de Letras Vivas, sólo puede deberse a la invitación que La compañía Nacional de Teatro Clásico nos lanza desde el escenario para disfrutar de Don Juan Tenorio. Una versión moderna del clásico, en la que se une el texto fiel de Zorrilla y la Sevilla de nuestro tiempo. Montaje que levanta pasiones en ambos sentidos, y que no deja indiferente a los espectadores. 

Blanca Portillo, directora de la obra, habla sobre el por qué de esta apuesta: Hoy siento la necesidad de subir al escenario a este personaje y radiografiar sus comportamientos, sus acciones, sus palabras, para mostrar lo que siempre he sentido que existía tras ellas: un modelo de destrucción, de falta de empatía, de crueldad, de desprecio por la vida propia y ajena, de incapacidad para construir [...] Tenorio es hoy el vivo retrato del desprecio por los demás.

Amor u odio, no existe el termino medio ante una puesta en escena donde don Juan muestra lo peor de sí mismo y doña Inés no es tan cándida como parece.

Cómo mi amigo Ramón dijo esta tarde: Qué hermoso, el teatro, una de las bellas artes. Disfruten de su magia, la oscuridad se adueñará de todo cuando vuelva a bajar el telón.

Fotografía: Elena Muñoz