domingo, 25 de diciembre de 2016

Entrevista a Papá Noel



Realizada en el Café literario infantil de Covibar el día 23 de diciembre de 2016


ENTREVISTADORA: buenas tardes a todos. Hoy víspera de Nochebuena tenemos el placer, el inmenso placer de contar con la presencia de uno de los personajes más fabulosos de la Navidad. Se trata de Papá Noel, que la noche del 24 de diciembre visitará las casas de los niños y niñas llevándoles los regalos pedidos.
Buenas tardes, papá Noél. ¿Qué tal el viaje desde  Laponia, que es dónde vive?

PAPÁ NOEL: ¡Oh, oh, oh! Estupendo. Allí se ha quedado la mi esposa ultimando con los elfos los regalos, haciendo paquetes y preparando mi trineo. Esta noche volveré y mañana a repartirlos por el mundo.

ENTREVISTADORA: una pregunta que seguramente se hacen los niños y mayores es cómo sabe los qué han sido buenos y cuáles no.

PAPÁ NOÉL: bueno, tengo un telescopio capaz de ver a todos los niños del mundo, además de la ayuda de otros seres mágicos que vigilan el comportamiento de los niños. Así, si un niño se ha comportado mal,  quien lo vendría a visitar será la Carbonilla, un hada que regala carbón.

ENTREVISTADORA: por favor, Papá Noel, explícanos cómo se hace para poder repartir todos los juguetes.

PAPÁ NOEL: primero tenemos un buzón enorme donde están las cartas de todos los niños y niñas del mundo. Los duendes además pasan todo el año visitando las casas para saber cómo son los pequeños y que es lo que quieren. Mientras tanto otros duendes trabajan en  las máquinas de hacer regalos , y con mucha ilusión y mucho cuidado hacen todos y cada uno de los juguetes. Finalmente, otro grupo de duendes con las cartas y con la información que tienen  de los niños y niñas clasifican los juguetes, seleccionando los que correspondían a cada uno de los pequeños. Bueno, algo parecido a la película que acabamos de ver… ¡Oh,oh,oh!!

ENTREVISTADORA: y cuando ya están clasificados se montan en el trineo. Pero parece imposible que tantos juguetes quepan en un solo saco…

PAPÁ NOEL: ¡Oh, oh, oh!!... Es que es un saco mágico en el que van apareciendo todos los juguetes según se van repartiendo a cada niño. También, por supuesto, los regalos para los mayores. Cuando ya he entregado algunos, se vuelve a llenar.

ENTREVISTADORA: y es ahora cuando los animales tan queridos por los niños, que son los renos, empiezan su trabajo…

PAPÁ NOEL: ¡Oh, oh, oh!!...  Sí, mis queridos  nueve renos llamados- voy a leerlo para no olvidarme de ninguno- Donner (Trueno), Blitzen  ( Rayo), Vixen (Bromista), Cupid (Cupido), Comet (Veloz), Dasher (Alegre), Dancer (Bailarín, o Danzarín), i0k Prancer , (Saltarín o Pompón); y mi querido reno con la nariz roja llamado Rudolph (Rodolfo). Son muy fuertes y capaces de recorrer el mundo en una noche…El resto dela año viven tranquilos en Laponia, paseando por los bosques y comiendo rica hierba.

ENTREVISTADORA: creo que una de las preguntas que también se hacen muchas personas es qué tal se lleva con los Tres Reyes Magos.

PAPÁ NOEL: ¡Oh, oh, oh!!...  Fenomenal. Se puede decir que somos compañeros de trabajo, porque al fin y al cabo los cuatro nos dedicamos a la maravillosa tarea de llevar regalos a los niños y las niñas. Ellos al final  de las Navidades y yo al comienzo. Trabajar haciendo felices a la gente me une mucho a Gaspar, Melchor y Baltasar.

ENTREVISTADORA: para terminar, ¿querría decir algo más?

PAPÁ NOEL: pues sí. Me gustará dar la vuelta a la situación y leer una carta que escrito a los niños y las niñas para esta ocasión.
            Queridos niños y niñas.
            Dentro de unas horas visitaré los hogares de aquellos que me han escrito una carta e intentaré llevar aquello que me habéis pedido.
            Sé que os hacen mucha ilusión los juguetes y que estáis deseando que llegue el día de Navidad para abrir los paquetes.
            Pero lo que quiero deciros es que la felicidad no se halla envuelta en papel de regalo. La felicidad nos la trae el ser buenos, el querer a los padres, a los abuelos, a los amigos.
También debemos de  acordarnos de los niños y las niñas a quienes intento también llegar, pero que necesitan de ayuda todos los días y no solo una noche.para ellos el mejor regalo se llama SOLIDARIDAD.
Aprovechad lo que los profesores os enseñan. Sé, porque soy Papá Noel, que no hay mejor regalo que el aprender para que cuando seáis mayores podáis ser vosotros los maestros.
Sed buenos siempre…En un buen corazón siempre es Navidad. Oh, Oh, oh…


viernes, 16 de diciembre de 2016

Leer un cuadro: El juicio universal de Miguel Ángel

Veinticinco años después de acometer su obra pictórica más universal, la bóveda de la capilla Sixtina,  Miguel Ángel Buonarotti, uno de los artistas más reconocido de la Historia del arte, lleva a cabo, bajo el papado de Pablo III, el fresco que cierra el altar de dicha capilla.Estamos ante un fresco de 13,70m x12,20m y que representa el Fin de los días, la venida de Cristo para juzgar a los vivos y a los muertos.

Inspirada en las fuentes literarias del Apocalipsis de San Juan, La divina comedia de Dante y las visiones del profeta Ezequiel, el pintor florentino nos presenta la figura de un Hijo del hombre terrible, iracundo, que desde las alturas hace temblar dentro de la más pura "terribilitá" michelangelesca: un juez implacable. Para su realización tuvieron que desaparecer unos frescos de Peruggino.

La magnífica habilidad escultórica de Miguel Ángel se traslada al pincel, que parece más esculpir que pintar esas más de cuatrocientas figuras colosales que rodean el tema central de la composición. Esta está formada por Jesucristo en toda su grandeza. Junto a él su madre, María, que parece apartar el rostro para no ver la cólera de su divino hijo. A sus pies dos mártires: Lorenzo, portando las parrillas de su martirio,  y Bartolomé, del  que pende una piel en la que el pintor se autorretrató. Sobre ellos los ángeles portando los símbolos de la pasión. Bajo ellos los ángeles trompeteros despertándo a los muertos. Alrededor santos, mártires, justos y pecadores en un vórtice de ascenso a la Gloria o de descenso a los Infiernos.Las figuras se retuercen en escorzos que son precursores del manierismo y el barroco. Se crea así una sensación de movimiento increíble en una composición con absolutamente falta de perspectiva, unida a la potencia del dibujo y del color, que eleva la emoción hasta alturas insospechadas.

En la parte inferior se sitúa la zona terrenal, en la que podemos observar la resurreción de los muertos (a la izquierda) y la entrada al Hades, cuya puerta vigila Minos, que muestra el rostro de Baggio di Cessana, maestro de ceremonias. Este retrato fue en su momento una venganza del pintor hacia este personaje de la corte papal que le reprochó su falta de decoro al pintar tanta figura desnuda. Cuentan que cuando Di Cessana le rogo al papa que le obligara a Miguel Ángel a modificar ese rostro, Pablo III contestó: "lo siento, hijo mío, si fuera del Purgatorio te podría sacar el papa, perodel Infierno no te saca nadie".

Pero estas quejas de falta de decencia no cayeron en saco roto. En 1564 se encarga a Volterra que cubra las partes obscenas de las figuras. Esto le acarreó al artista el sobrenombre de "bragettone". En 1994 terminaría la restauración volviéndolo a su estado original.

Miguel Ángel siempre se tuvo por un escultor, no por un pintor. Sin embargo en este espacio vaticano quedaron para el disfrute de los amantes del arte dos de sus obras más maravillosas

EL JUEZ IMPLACABLE



Me miras a mí, Cristo iracundo, con el brazo elevado en la justicia de aquel que viene a juzgar no desde la piedad, sino de la venganza contra quienes no supieron o no quisieron seguirte.

Tiembla mi pluma al describir el día en que sea tu venida. Como un rayo entre las nubes te veo, igual que un dios de aquellos pintados en frisos paganos. Tu madre a tu lado te implora, quizá, piedad para los impíos.

Mis oídos se ensordecen por el clamor de las trompetas, por la oración de los bienaventurados, por el llanto de aquellos condenados al Averno.

Veo el fin de los tiempos, veo el fin de los hombres. Mis ojos se arrasan con las lágrimas  acumuladas tras tanto tiempo de tu ausencia y porque te veo ahora tan lejos, tan terrible.

A pesar de mi ánimo convulso sigo escribiendo: “Vi un trono espléndido muy grande y al que se sentaba en él. Su aspecto hizo desaparecer el cielo y la tierra sin dejar huellas. Los muertos, grandes y chicos, estaban al pie del trono (…)” (Ap. 20, 11-14).

Tú vuelves a mí, visión terrible,  inmisericorde, abriendo el Libro de la Vida en la que están escritas todas las historias.

A ti, que me llamaste hermano, a ti,  que me encomendaste a tu madre al pie de tu muerte, ruego que cuando llegue ese día que ahora se me aparece, me lleves a tu lado, al de los justos,  llamándome por mi nombre: Juan, conocido como el evangelista.

Artículo y relato: Elena Muñoz





martes, 6 de diciembre de 2016

Lo que quisiera saber de Eduardo Mendoza y no se atreve a preguntar


 Para conocer un poco mejor a nuestro flamante premio Cervantes 2016 y poder opinar en tertulias de sesudos críticos y sapientes literarios


Eduardo Mendoza Garriga. (Barcelona, 11 de enero de 1943). Autor teatral, novelista, abogado y traductor.

Se licencia en Derecho en la Universidad Autónoma de Barcelona, y reside en Nueva York desde 1973 hasta 1982 donde trabaja como traductor en la ONU. Durante su estancia en Nueva York debuta con La verdad sobre el caso Savolta (1975) obteniendo el Premio de la Crítica en 1976, que junto con El misterio de la cripta embrujada (1979) se lleva a la gran pantalla.

Posteriormente se publica El laberinto de las aceitunas, Campo de la verdad, ambos en 1982. De esta fecha también son Los soldados de plomo, llevada al cine por José Sacristán y en 1986 publica La ciudad de los prodigios, que la llevaría a la gran pantalla Mario Camus en 1999.

En 1986, junto a Miguel Narros, versiona y traduce El sueño de una noche de verano de William Shakespeare. Por La ciudad de los prodigios, obtiene diversos premios: Premio Grinzane Cavour (1988, Italia); Premio Ciutat de Barcelona; Nominación de libro del año en Francia (revista literaria Lire); y finalista del Premio Nacional de Literatura. En 1989 publica La isla inaudita, y en 1990 estrenó su primera obra de teatro, Restauració.

En 1991, publica Sin noticias de Gurb y en 1992 junto a los escritores Félix de Azúa, Manuel Vázquez Montalbán, Juan Marsé, Andreu Martín, Jesús Ferrero, Javier Fernández de Castro y Francisco González Ledesma, escriben una novela colectiva detectivesca: El enigma Icaria, editada por entregas en La Vanguardia.

En 1993, recibe el Premio Literario Elle por su obra El año del Diluvio y en 1996, publica Una comedia ligera, elegida como Mejor Libro Extranjero (1998, Francia). En el 2001 edita La aventura del tocador de señoras, por la que recibe el Premio del Gremio de Libreros de Madrid y publica el ensayo Pío Baroja.
En el 2002, publica El último trayecto de Horacio Dos, y en 2004 estrena la obra teatral Greus qüestions (Graves cuestiones) en el Festival de Temporada Alta de Gerona. No vuelve a publicar hasta 2006 con otra obra de teatro Glòria y otra novela Mauricio o las elecciones primarias, que obtiene el Premio de Novela de la Fundación José Manuel Lara Hernández. En este año, Llátzer Moix publica Mundo Mendoza sobre el autor.

Los próximos años son fructíferos: ¿Quién se acuerda de Armando Palacio Valdés? (2007), El asombroso viaje de Pomponio Flato (2008) y en el 2009, Tres vidas de santos dónde debuta en el género de relato e incluye los cuentos La ballena, El malentendido y El final de Dubslav. El novelista, bajo el seudónimo de Ricardo Medina, ganó el 15 de octubre de 2010 la LIX edición del Premio Planeta de Novela, con Riña de gatos. Madrid, 1936.

En 2015 ha sido galardonado con el premio checo Fanz Kafka, concedido por su trayectoria literaria y en el que han destacado especialmente su obra La verdad sobre el caso Savolta.

 El 30 de noviembre de 2016 se le concede el Premio Cervantes 2016.

(Fuente Instituto Cervantes)