miércoles, 17 de mayo de 2017

EL BAILE DEL MOULIN DE LA GALETTE de Renoir


Óleo sobre lienzo. Impresionismo.
Museo de Orsay . París


Ya en plena primavera traemos a esta sección un cuadro que, por su estilo y temática, nos habla del aire libre y de la fiesta .Pintado por  Renoir, estuvo colgado en la III Exposición de los impresionistas en 1877, pasando por diversos museos, entre ellos el del Louvre, para quedar definitivamente instalado en el de Orsay en 1984.

Es uno de los cuadros más emblemáticos del movimiento impresionista, cuyas características a grandes rasgos se basan en la intención de captar la luz, de aprehender la impresión visual, pasando a segundo plano la importancia de la forma.

Curiosamente, el origen del nombre de este movimiento surge de una manera peyorativa por parte de los críticos, a partir  del cuadro de Monet, otro excelente pintor, Impresión: sol naciente. La influencia del impresionismo en el desarrollo posterior del arte fue clave, sobre todo en los postimpresionistas y en las vanguardias.

Volviendo a la obra que nos ocupa, esta nos traslada a un baile en el Moulin de la Galette, un merendero muy popular en la  época, cerca de Montmatre, y que era frecuentado por artistas, literatos, prostitutas y obreros, que hasta allí llegaban los domingos y días festivos, organizando un baile en el centro, con mesas a su alrededor, bajo los árboles.

Y es este el momento que capta el pintor: una escena de la vida moderna, algo imprescindible en los impresionistas, en la que los participantes nos muestran una galería de retratos, con zonas ensombrecidas e iluminadas por la luz que se cuelan entre los árboles y que el artista resuelve con sombras de color malva. Las personas que protagonizan el lienzo tienen nombres y apellidos: Lamy, Goeneutte y Georges Rivière junto a las hermanas Estelle y Jeanne y otras jóvenes del barrio de Montmartre. En el centro de la escena bailan Pedro Vidal, pintor cubano, junto a su amiga Margot; al fondo están los también pintores Cordey, Lestringuez, Gervex y Lhote.

Desde el punto de vista formal, Renoir utiliza un recurso muy interesante para poder captar la escena principal y la que se desarrolla en segundo plano, como es el uso de dos perspectivas. En el primer caso vemos como la ha resuelto desde arriba, mientras que en el segundo caso hay una perspectiva frontal. De esta manera consigue abarcar a toda la multitud.

Respecto a la composición, Renoir sigue utilizando elementos clásicos, que le funcionan muy bien: la diagonal y los distintos planos paralelos que avanzan hacia el fondo. Asimismo organiza las figuras en dos círculos, uno más compacto a la derecha y otro más despejado alrededor de la pareja de la izquierda.

No obstante, si dejamos a un lado los requerimientos técnicos y nos presentamos como simples observadores ante la obra nos vemos sorprendidos por la atmósfera, por el aire, que rodea a las figuras, a base de una pincelada difuminada,  de colores cálidos y agradables,  y  por el movimiento conseguido por las diferentes líneas de las cabezas, que  junto con la alegría que emana esta obra   nos traslada a ese ambiente festivo del París de la bohemia de finales del siglo XIX.



París en primavera. 


La luz y el color  traspasan
el aire más allá de la pupila
para deshacer la realidad en colores.


La música se enreda , pespunteando
las hojas de los árboles,
tamizando la claridad,
lloviendo malvas y amarillos 
sobre mujeres  y hombres que danzan
y esperan las palabras de amor.


Artistas y obreros, damas de la noche
que se visten  de tarde para bailar.
Pintores pintados, pintores pintando.


Sonrisas despreocupadas
en el Moulin de la Galette,
la tarde de un domingo cualquiera,
alrededor de quienes  les contemplamos,
conscientes de que la vida se nutre
de aquello intangible, de aquello
que solo anida  en el alma a través
de los sentidos y la luz.


(Artículo y poema Elena Muñoz)

jueves, 4 de mayo de 2017

Ser sin cuerpo de Cristina Bajo Polo

 El pasado día 22 de abril la poeta Cristina Bajo Polo presentó su primer poemario SER SIN CUERPO de Ediciones Ondina El total de las ventas se dona a la Asociación que lucha contra la esclerosis múltiple, enfermedad que padece la escritora y que mucho tiene que ver con su libro.. 

Durante el acto de persentación la editora Elena Muñoz llevó a cabo esta entrevista que ahora recogemos  en la bitácora de Letras vivas.

 
Este no es un poemario que surge de la casualidad, sino que se va fraguando durante tiempo.¿ Desde cuándo escribes poesía? ¿Qué es la poesía en tu vida?

Creo que escribo poesía desde que tengo uso de razón casi. En mi familia había mucho amor por la poesía y siempre había un libro de versos encima de una mesa. Mi hermano pasaba horas y horas poniendo música a diferentes poetas para hacer prácticas con su guitarra. Es decir, estaba en el ambiente.
En mi adolescencia pasaba disfrutaba de mi tiempo escribiendo, haciendo ejercicios poéticos, era lo que más me gustaba hacer. Poesía, relatos cortos e, incluso, algún proyecto más ambicioso me acompañaron en aquellos años y cuando elegí mi vida profesional opté por ser periodista para poder vivir de mis palabras. En definitiva, ha sido una constante en cada una de las etapas de mi vida.

Tu poemario está dividido en tres partes. Comencemos por la primera RAPSODIA, de donde proviene la palabra rapsoda, que viene a ser un canto ensamblado, en este caso, ¿a qué? ¿Qué hay en esta rapsodia, que cuenta?
Este poemario lo he estructurado en tres partes porque quería dar cuerpo en poesía a la transformación vital que he vivido en los últimos años muy condicionados por la aparición en mi vida de la esclerosis múltiple. La primera parte, Rapsodia, reúne sentimientos previos al diagnóstico. Simplemente transmito instantes de mi vida previa donde las preocupaciones eran muy diferenciadas: El trabajo, el amor, las aspiraciones más íntimas, mi preocupación por la realidad que me tocaba vivir, etc. Esta primera parte es en sí la suma de experiencias vitales que me formaron como persona. La poesía permite contar experiencias de vida gracias a la suma de pequeños instantes que te hacen ser cómo eres. Es por tanto, el resumen de una evolución de vida ascendente.  
    
La segunda parte la has denominado Sinestesia. Aquí estamos ante una manera de percibir conjunta de varios sentidos que en tu caso la has relacionado con la percepción de colores. Cuéntanos como es la génesis de esta parte. ¿En qué momento tuyo  vital se sitúa?
La segunda parte del libro coincide con una etapa en la que la esclerosis múltiple toma protagonismo absoluto. Empiezo a perder capacidades de manera significativa, dejo de andar, de mover el brazo derecho y mi vida se tambalea. Es un proceso muy complejo porque toda tu realidad cotidiana se derrumba, dejas de trabajar, la relación con tu entorno cambia significativamente y en todo este torrente de emociones tienes que buscar el sentido de tu nueva vida con una enfermedad neurodegenerativa tan dura como esta. Además, coincidió en el tiempo con la pérdida de mi madre, su fallecimiento también afectó muchísimo en mi estado de ánimo en ese periodo. Pese a todo, yo seguía activa e intentaba buscar una nueva forma de vivir.
Transmitir todos estos sentimientos en poesía es complejo, sobre todo si no quieres caer en un llanto lastimero sin más. Comencé a utilizar un recurso que me venía muy bien para explicar lo que sentía que se basaba en el uso del color en los poemas. El color respondía a mi necesidad de contar todas las sensaciones que se agolpaban en mi mente, especialmente sensible a todo en aquellos momentos porque la enfermedad hacía que mis sentidos estuvieran sobreestimulados.
No obstante, en esta época de mi vida tampoco la enfermedad fue el único protagonista, seguía amando, soñando, aprendiendo, viviendo en definitiva. Así he pretendido dejarlo reflejado en esta parte del poemario.
             
En este recorrido llegamos a la parte que has llamado Atarazana, un lugar en donde se reparan barcos, un astillero. ¿Hay  relación con este apartado de tu libro y su significado?
Una vez superado este periodo de caída libre, he llegado a una tercera fase de indudable aceptación de la nueva realidad. Esta parte se denomina Atarazana porque condensa el periodo de mi vida de reinventarme, de buscar un nuevo sentido a la vida. En definitiva me voy al dique seco a curar las heridas y a pensar que voy hacer a partir de ahora.
Este proceso vital que se describe en el libro no es exclusivo del enfrentamiento a una enfermedad, creo que todas las personas tenemos periodos en la vida en las que parece que todo se derrumba y tienes que volver a construirte. La vida es así y nadie está ajeno a estos procesos, lo fundamental es encontrar que te hace feliz y seguir peleando por ello aunque tengas nuevas limitaciones y vivas otra realidad.

En alguna de nuestras conversaciones me has dicho que con este poemario cierras una etapa. A partir de este momento hacia dónde se encamina tu poesía  a la vista de un segundo poemario.
Esta es una etapa de mi vida que tenía que contar, tenía que sacarla fuera. Son muchos los sentimientos vividos en estos últimos años y tenía que darles forma.Sin embargo, si quiero cerrar este periodo para poder volver a dar importancia en mi vida a otras cosas. Mi gran invalidez estás ahí conmigo y seguirá estando, pero insisto, esto no es lo único que me importa. Por supuesto que seguiré escribiendo porque lo necesito más que el aire que respiro y tengo muchos proyectos en mente de nuevos poemarios aunque todo a su debido tiempo. Creo que intentar escribir con calidad exige un esfuerzo y un trabajo y quiero que mi próximo libro pueda hacerme sentir tan orgullosa como me siento de Ser sin cuerpo que, quizás no sea una genialidad asombrosa, pero de lo que sí estoy segura es de que es el libro que quería escribir. Con el próximo quiero sentirme igual de identificada.

Elena Muñoz